Comer afuera: Volver - Ushuaia

7.5.14

Viajar a Ushuaia significó una experiencia inolvidable.

Despertarnos cada mañana mirando al Canal del Beagle parecía increíble... tan increíble como que casi casi nos caíamos del mapa. Sensación de vértido que no dejó de acompañarme en ningún momento.

Vista desde la habitación del Hotel en Ushuaia

Mucho frío, mucho viento y las ganas constantes de encontrar algo rico y calentito (comida obviamente!) para reconfortar el alma mientras tachábamos de la lista los MUST de este viaje.
Uno de ellos: centolla... obviamente.

Llevaba desde Buenos Aires, mi listado de restaurantes que sí o sí quería que visitáramos. De todas formas y "por las dudas" quise corroborar con el conserje, "Clés d´ord" por supuesto, que mi lista era la correcta.

Parece que la lista era acertada pero incompleta. Solo agregó una opción y que nominó como "la" opción: Volver.

El domingo después de la excursión al Faro del Fin del Mundo, llegamos tempranito con la intensión de obtener una buena mesa junto a la ventana desde donde divisar las luces del puerto que estaba ahí nomás al cruzar la calle.

Con solo llegar al restaurante nos dimos cuenta que varias veces habíamos pasado por la puerta pero que, debo confesarles, por el letrero que colgaba sobre la vereda, lo habíamos descartado....

Pensar que por una impresión nos hubiesemos perdido una de las mejores cenas de Ushuaia...



Al entrar nos sentimos transportados a otra época... a uno de esos bodegones donde uno perdona el desorden o la falta de prolijidad, o en mi caso la obsesión por la simetría, porque tienen un encanto indescriptible. Tan indescriptible como la posibilidad de sacarle fotos a cuenta antigüedad había por todas partes.





Con solo abrir la puerta, nos dimos cuenta que la recomendación no podía ser mejor. Enseguida y con mi mejor sonrisa conseguimos la deseada mesa junto a la ventana.

Al que madruga, o mejor dicho al que llega temprano en nuestro caso, Dios lo ayuda: éramos los primeros y teníamos todo el restaurante y la atención puesta en nosotros.


Como habíamos dicho teníamos un solo objetivo y se llamaba centolla. Lo demás añadido podía ser.

De entrada y como buenos amantes de todo bicho que nada, nos tentaron los langostinos al ajillo, que comimos disfrutando en cada bocado. Llegaron acompañados por un buen bowl de agua tibia con limón donde limpiarnos las manos... porque acá sí era momento de olvidarse de todo protocolo.




Las reglas dicen que al pescado o a sus primos hermanos mejor acompañarlos con un buen blanco. Pero eso día el frío podía mas y nos decidimos por un rico tinto: Altos del Plata Malbec de Bodega Terraza de los Andes.

Como principal compartimos la esperada y ansiada centolla. Esta vez a la parmesana.


Para terminar: suspiro fueguino: capas de bizcochuelo rellenas con crème brullé y helado de calafate.


Reconfortados con tan digno menú partimos rumbo al transfer que nos devolvería al Hotel, pensando ya que estábamos decididos a volver.

Triste fue nuestra pena cuando, al día siguiente, un cartel colgado de la puerta rezaba: Lunes cerrado... Nos fuimos a pescar.
Y como siempre digo que hay que dejar algo pendiente para volver, en este caso será VOLVER.

Si vas o volves a Ushuaia no dejes de visitar Volver. Ya está anotado para la próxima visita a la ciudad del fin del mundo!





Volver
Maipu 37
Ushuaia, Tierra del Fuego
Tel: 423-977
Lunes: cerrado. Se van a pescar!

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