Recibir en casa

3.12.14



Hace unos días atrás varias amigas me escribieron o me llamaron para preguntarme si había comprado la última edición de Living Coleccionable.
Obviamente enseguida pregunté porqué debería comprarla. Todas me dijeron que al verla se acordaron de mí, sin mucha más explicación.
Así que, en una de mis pasadas diarias por el revistero amigo y vecino, la compré.

Con solo mirar la tapa de la revista supe porqué me habían hecho la recomendación. Por algo son amigas... me conocen muy bien y la recomendación no podría haber sido mejor!
Si hay algo que adoro en esta vida es poder recibir amigos en casa.
Como siempre digo la casa (la mía) no es grande pero el corazón sí y entonces pienso en cada detalle para que simplemente y por más sencillo que sea el motivo de encuentro, sientan que son bienvenidos e invitados a volver una y mil veces!




Ya sea un almuerzo, un copetín o la hora del té, estos momentos me llenan de alegría de solo empezar a pensarlos: planear el menú y la bebida, hacer la lista del supermercado. Pensar qué le gusta a cada uno. Ir al puesto de flores y buscar con qué alegrar y dar vida a la mesa.
En fin. Trato de pensar en cada detalle para que quien llegue disfrute de un buen momento y se sienta mimado.

Todas las notas de la revista me hicieron acordar a un almuerzo que hace poco compartí en tierra catamarqueña, rodeada de amigos del alma, esos con los que las horas vuelan entre charla y charla, porque el tiempo, ya lo sabemos, es tirano.

Soy de las que cree que lo que le dá vida a una mesa bien puesta es obviamente la alegría de quienes la comparten.

Una mesa simple y cálida con vista privilegiada a la montaña desde la galería invitaba a no querer levantarse. Platos rústicos para servir un menú que se había ido preparando casi de imprevisto a medida que pensábamos qué comíamos y cuantos éramos.
El mantel, alegre, llenaba de vida y color el comienzo de la primavera.



El menú, simple y delicioso: Matambrito de cerdo al horno. Ensalada de rúcula. Tarte tatin de cebollas caramelizadas. Flan casero.







Un rico café acompañó la sobremesa infinita en los sillones de la galeria que se extendió hasta bien entrada la tarde al abrigo del sol, que hace que en Catamarca se cumpla eso de que ni los perros andan a la hora de la siesta.  

                          


No se necesitan de grandes despliegues para lograr una mesa cálida, donde se sienta el amor en los detalles simples y pequeños, por eso espero que pasen por un kiosco y compren la revista. Ideal para sacar ideas para la mesa de Navidad que ya está a la vuelta de la esquina!

Leyendo la revista, me acordé que hace algunos años, cuando trabajada como Gerente de Banquetes del Sofitel Buenos Aires, me hicieron una nota, también para Living sobre esto de recibir en casa... Si la quieren leer acá les dejo el link: Detalles para agasajar en casa

Espero que puedan sacar algunas ideas extras!

Nos vemos pronto!
IMPRIMIR RECETA

No hay comentarios.

Publicar un comentario

Me encantaría poder leer tus comentarios.....

© ALMA CALMA Maira Gall.