Charlotte de duraznos & ¡Feliz 2015!

6.1.15


Una vez más como todos los años me encargué de preparar el postre para despedir al año viejo y recibir al nuevo en familia, en medio de la paz y el verde del campo. 
En esta ocasión una riquísima versión de la clásica charlotte de duraznos, fruta que, en esta época del año, abunda por todos lados.
Fresca, simple y receta apta para manos con no mucha experiencia en la cocina, decidí bañarla con chocolate para darle así un tono más festivo.


Les deseo que tengan un 2015 lleno de buenos momentos, donde cada uno pueda concretar sus objetivos, alcanzar sueños, hacer lo que más les guste o aquello tan anhelado. Que sea un año lleno de éxitos, esos que llegan por el esfuerzo, el deseo sincero! Que sea un año con mucha paz, amor y salud! 
Quiero especialmente agradecerles infinitamente a quienes me alientan a seguir adelante con este medio de expresión, a quienes me acompañan con sus comentarios, sus ideas, su difusión. ¡Simplemente gracias! 

Mi objetivo para el 2015, simple y complejo al mismo tiempo, es el cambio. El cambio en cosas pequeñas y no tanto. Y por eso quiero compartir este texto que alguna vez encontré en algún lado y que por algún motivo guardé. 

Cambia. Pero empieza despacio, pues la dirección es más importante que la velocidad. Siéntate en otra silla, al otro lado de la mesa. Más tarde, cambia de mesa. 
Cuando salgas a la calle, ve por la otra vereda. Después cambia de ruta, camina con calma por otras calles, observando con atención los lugares por donde pasas. 
Toma otras colectivos. Por un tiempo, cambia tu forma de vestir, regala los zapatos viejos e intenta andar descalzo unos días, aunque sea en tu casa. 
Tómate una tarde entera para pasear libremente, oír el canto de los pájaros o el ruido de los autos. 
Abre y cierra cajones y puertas con la mano que no lo haces habitualmente. 
Duerme en el otro lado de la cama. Después, duerme en otras camas. 
Ve otros programas de televisión, lee otros libros, vive otros romances, aunque sea en tu imaginación. 
Acuéstate más tarde. Acuéstate más temprano. 
Aprende una palabra nueva al día, en tu idioma o en otro. 
Come un poco menos, como un poco más, come diferente, escoge nuevos condimentos, nuevos colores, cosas que nunca te atreviste a probar. 
Almuerza en otros sitios, ve a otros restaurantes, toma otro tipo de bebida, compra el pan en otra panadería. 
Almuerza más temprano, cena más tarde, o viceversa. 
Busca lo nuevo todo el día: el lado nuevo, el método nuevo, el sabor nuevo, el gesto nuevo, el placer nuevo, la postura nueva.
Elige otro mercado, otra marca de jabón, otra pasta de dientes. 
Utiliza lapiceras de otros colores. 
Ve a pasear a otros lugares. 
Ama cada vez más. 
Cambia de bolso, de cartera, de maleta, comprate otras gafas, escribe nuevos poemas. 
Ve a otros cines, a otros peluqueros, a otros teatros, visita otros museos. 
Cambia. Y piensa seriamente en conseguir un nuevo empleo, una nueva ocupación, un trabajo más parecido a lo que esperas de la vida, más digno, más humano. 
Si no encuentras razones para ser libre, inventalas: sé creativo. 
Y aprovecha para emprender un viaje sin pretensiones, sencillo, largo y, a ser posible, sin destino. 
Experimenta cosas nuevas. Vuelve a cambiar. Prueba de nuevo. Experimenta otra vez. Sin duda conocerás cosas mejores y cosas peores que las que ya conoces, pero no es eso lo que importa. Lo más importante es el cambio, el movimiento. 
Solo lo que está muerto no cambia, y tú estás vivo. 

¡Feliz 2015!


Receta

Ingredientes 

300 cm de leche 
4 yemas 
80 grs. de azúcar
2 sobres de gelatina sin sabor 
200 grs. de crema 
1 copita de licor de duraznos 
1 paquete de vainillas 
1 lata de duraznos al natural 
300 grs. de crema chantilly 

Preparación 
Hervir la leche. 
Batir a blanco las yemas con el azúcar. Verter la leche hirviendo sobre las yemas y mezclar. 
Cocinar sobre fuego revolviendo con cuchara de madera hasta que nape. Interrumpir la cocción con un baño de María frío. 
Agregar la gelatina previamente hidratada en un poco de agua fría, revolver y aromatizar con el licor de duraznos. 
Agregar 2 mitades de duraznos bien picados y por último incorporar delicadamente la crema de leche ya batida. 
Forrar el molde con papel manteca o de aluminio. 
Mojar las vainillas en el almíbar de los duraznos y disponerlas cubriendo las paredes del molde y la base.
Verte una capa de la crema de duraznos, una de crema chantilly y duraznos en cubos. Cubrir con vainillas humedecidas. 
Repetir la operación hasta llegar al borde del molde. Terminar con vainillas. Colocar en la heladera durante 3 o 4 horas hasta el momento de servir. Desmoldar y retirar el papel. Decorar. 


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