Roux: Cocina de autor

6.9.15



Roux resultó electo como otra de las opciones del tour gastronómico de hace unas semanas atrás con motivo de la visita de mi amiga "la" Fraguas. 
Sí, la misma con la que visitamos Aramburu Bis y con la que, mientras comíamos, ya estábamos pensando en el listado para su próxima visita!
Puntualísimas como nos gusta ser, llegamos en dulce triplete, ya que la Ceci, santiagueña como ella, se sumó a la salida. Como siempre, teníamos un solo objetivo en mente: disfrutar de una buena comida entre charla y charla y la elección no nos defraudó.

Esta esquina tiene pasado gastronómico. Primero fue el entrañable BN con Ramón Diaz a la cabeza (sí Ramón Diaz, que nada tiene que ver, solo el nombre, con aquel de River), después Santé y por último Martín Rebaudino (ex Oviedo) que recaló con esta nueva propuesta de cocina de autor.
Esquina despojada, fuera de cualquier circuito gastronómico que se jacte de tal, casi minimalista con un halo de elegancia que la envuelve. 
El lugar es sobrio, cálido, íntimo. Pocas mesas. Luz tenue. Ventanales a la calle.

Música suave. Vajilla cuidada, sobria, blanca. Cubiertos de metal plateado. Cristalería de la buena como no podía ser de otra forma.
Todo en su justa medida: nada sobra. Tampoco nada falta.
Servicio correctísimo desde el momento mismo de la reserva. Me encantó ese "ladies" constante y sonante de la camarera que nos atendió durante toda la noche. 
Se nota que hay mano experta en todo esto, no solo en la cocina sino también en el salón. Lo delatan detalles poco comunes de encontrar, y que marcan la diferencia.   
La presentación de los platos merece mención aparte. Llama la atención el cuidado y la dedicación con la que se han pensado y preparado. Buena combinación de sabores y despliegue de colores. Casi una obra de arte!
Riquísimos los pancitos, tibios, crocantes por fuera y esponjosos por dentro. Más ricos aún con la manteca bien salada que lo acompañaba.



Largamos con el amuse bouche invitación de la casa. Dos a falta de uno! Qué buen comienzo!

Gazpacho de tomate por un lado y Hummus con mousse de remolacha por el otro.


Para continuar, las entradas. Tres en este caso. Fueron llegando de una en una para disfrutarlas despacio y sin apuros desde el centro de la mesa.
Huevo de campo a 63º con cake de centolla:


Mollejas de cabrito de Quilino (Córdoba) con sopa de tomate, estragón y berro:



Souquet de callos de vieyras con coral del Beagle:


Al momento del principal ya poco espacio quedaba disponible en nuestros estómagos después de tanta combinación de sabores. La elección fue una, también para compartir desde el centro de la mesa. Tipo fuente en casa de la abuela vio: Cabrito lechal de Quilino en cocción lenta con lojas crocantes de papa y espuma de queso de cabra:




Si poco espacio había para el principal imagínense para el postre. 
¿Cenar sin postre? ¿Donde se ha visto eso?!
Tuvimos que hacer lugar. Esperar un rato. Seguir charlando. Nos entretuvimos mirando los postres que llegaban a las mesas contiguas: este sí, este no. 
Aprovechamos para saludar al chef y dueño de casa. Compartir con él opiniones, halagarlo por su trabajo como no podía ser de otra forma, en fin…
Entre esto y aquello logramos el cometido e hicimos lugar para una Sopa de chocolate y café con tuile de avellanas:



Como no podía ser de otra forma la cena estuvo acompañada por un buen vino: Festivo Malbec 2013 de Bodega Monteviejo.
Pero la cosa no terminó ahí si eso pensaban. No.No.No! A los pocos minutos el café hizo acto de presencia. Nespresso. Rico. Espumoso. Perfecto. Acompañado de también riquísimos petit fours que, jugadas como estábamos a esas horas de la noche y de la cena, no dejamos de probar. 



Juntamos valor. 
Pagamos lo que había que pagar. 
Nos despedimos del dueño de casa. 
Saludamos a alguna que otra mesa en la que había algún que otro conocido. Gente del barrio. Como nosotras obviamente. 
Y volvimos caminando. Tranquilas. Despacio. Felices. Como siempre digo que disfruto de una buena comida en buena compañía: con la panza llena y el corazón contento.

Chicas: Que se repita pronto! 
Al resto, si se deciden a ir, les recomiendo reservar con anticipación. 

Roux - Cocina de Autor
Peña 2300 – CABA
Tel: 4805-6794
Lunes a sábado: 12:30 a 15:30 y de 20:00 a 00:00 hs
Domingos: cerrado
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