La Locanda

3.3.16




Había pasado mil veces por este restaurante que está a pocas cuadras de casa y en el cual me había saludado más de una vez con su dueño, como buenos vecinos, cuando lo encontré en alguna oportunidad "veredeando", pero por una cosa u otra cuando llegaba el momento de pensar qué nuevo lugar conocer no venía a mi mente.

La Locanda es el restaurante de Daniele. ¿Como explicarte? Daniele es ¿viste? ese cocinero tano que tenía/tiene programas en El Gourmet, uno con Borja y otro el solo sobre cocina italiana en el cual siempre esperaba a algún familiar con un plato típico de su madre patria. ¿Lo ubicás? Así fue mi definición cuando quise explicarle a mi amiga con la que estábamos por salir a almorzar, de que le estaba hablando cuando le mencioné La Locanda.
Había otras propuestas y sugerencias en el listado que entre las dos armamos, pero finalmente elegimos esta, para un mediodía de sábado. Tórrido verano que a estas alturas ya se habrán dado cuenta que odio. Calor agobiante. Sofocante.
Llegué a pensar cuando salimos de casa que tal vez no había sido la mejor elección ¿pastas en verano?. Pero ya estábamos en el baile  y con hambre, así que no nos quedaba otra que bailar y comer!




Casi escondido en las escasas dos cuadras de la calle Pagano, La Locanda llama la atención por su toldo y cortinados colorados sobre la vereda que esconden mesas ideales para una noche cálida que en esta ocasión estaban vacias. Los comensales que ya habían llegado optaron, supongo que sin dudarlo, disfrutar del aire acondicionado en el interior!
Abrimos la puerta y enseguida un “benvenuto ragazze” y la presencia de Daniele con sus brazos abiertos recibiéndonos nos hizo darnos cuenta que casi casi habíamos llegado a Italia. Entre tímidas y sorprendidas, la sacudida por el caluroso recibimiento nos hizo sentir, rápidamente, como en casa.
Mientras traducíamos su italiano creyendo entender lo que nos decía y contestando nosotras en un pseudo español con acento tano dejó que eligiéramos mesa entre las que aún estaban disponibles. Acomodó nuestras carteras. Nos arrimó la silla y entonces ya cómodas, estábamos listas para disfrutar.
Suelo leer los menúes de principio a fin, sobre todo cuando se trata de la primera vez. Y como suelo hacer con muchos libros que leo, voy primero a la última página, en este caso para saber qué hay de postre. Entonces decidido el postre puedo elegir el resto de los platos. Pero ¡oh sorpresa! cuando llegué al final del menú y los postres… brillaban por su ausencia!

¿Qué hacemos? Llamemos a Daniele! Cuando le pedimos la carta de postres su cara dio señales de no entender. Me piden la carta de postres cuando aún ni siquiera han ordenado la bebida? Le explicamos nuestras “particularidades” y el porqué del pedido.

Imagínense entonces lo que les voy a contar ahora: Daniele, como hubiésemos esperado, no fué, buscó la carta y nos la trajo. Sino que sacando todo su espíritu "tano" al aire pidió al camarero que estaba en la otra punta del salón si por favor podía alcanzarnos la carta porque "queste ragazze non scelgono i piatti, ma scelgono il deseert prima" (o algo así fue lo que creímos entender.... en nuestro escaso italiano!) 
Como decirles que entonces sentimos que los ojos de todos los comensales de todas las mesas que estaban ocupadas se daban vuelta para mirar a las dos "ragazze" que "scegliere il deseert prima"...
Tímidamente levantamos la mano como para decir: está hablando de nosotras... Entonces una sola carcajada retumbó en todo el salón!

Ya a estas alturas creíamos habernos tomado un avión con destino a Cerdeña, y a diferencia del programa del Gourmet de Daniele donde él espera en Buenos Aires a sus visitas,  ser nosotras quienes lo visitábamos a él!
Música italiana, menúes en italiano, mozos que hablan entre sí en italiano, carteles en italiano. Espíritu de cantina italiana por donde se la mire.
A ver si me explico: a excepción de los comensales que hablábamos en castellano y que bien podíamos pasar por un grupo de turistas, no había dudas de que habíamos llegado a la bella Italia. (Hay Donato, Donato querido… por momentos tuve miedo de que mi elección me hiciera olvidarte..!)



Entonces ya con la carta en mano y habiendo elegido el postre pudimos elegir el resto de los platos, mientras disfrutábamos de una panera llena de focaccia tibia que descaradante decidimos mojar en un delicioso aceite de oliva italiano, por supuesto! y unas tostaditas con tomate y oliva... para chuparse los dedos! 

Los platos fueron llegando en el siguiente orden:

Entrada: para compartir desde el medio de la mesa: 

  • Bonito en escabeche 


Platos principales (que a la orden de “Listo-Ya”,  intercambiamos para probar de todo un poco!):

  • Morbidelli por Ivanna: malfatti con nueces, hierbas y cítricos con chipirones crocantes
  • Bomboloni Rossi: ravioles de tomates secos rellenos de burrata con putanesca liviana 




Postre: 

  • Tiramisú (con la ricetta di mia madre como nos contó Daniele) para compartir y cucharear desde el centro de la mesa. 



Obviamente todo esto acompañado por Nicasia Vineyards Blanc de Blanc 2012 Viognier.


Para resumir: espíritu italiano (de Cerdeña precisamente!) por donde se lo mire. Buena materia prima. Platos abundantes. Pizzas. Pastas. Cocina típicamente sarda. Atención correcta. Y la amabilidad y simpatía de Daniele que le dan vida a esta cantina italiana en plena Recoleta!

Arrivederci Daniele! 


La Locanda
José León Pagano 2697
Te: 4806-6343
Martes a Jueves y Domingos: 11:00 a 16:00 hs y de 20:00 a 00:00 hs
Viernes y Sábados: 11:00 a 16:00 hs y de 20:00 a 01:00 hs
Lunes: cerrado


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