Portugal: Porto II

13.4.16







Seguimos caminando y recorriendo Porto… la ciudad a orillas del río Tajo. Nuestra primera parada en Portugal.  


Café do Bolhao: para mí “el” lugar donde empezar el día en Porto.
Acá llegamos cada mañana durante nuestra estancia en esta ciudad dispuestos a disfrutar del desayuno. Sendos capuccinos y té (para mí que soy un poco más aburrida!) acompañados con alguna de las tantas delicias que sobre las vitrinas estaban a la venta. Momento difícil del día si los había. La oferta era tal que la elección no era fácil como se imaginarán. 
Mientras, intentábamos mezclarnos con los lugareños aunque nuestros mapas, desplegados sobre la mesa, nos delataban!
Este café resuma vida y es entre sus cuatro paredes una representación de las costumbres típicas del habitante de esta ciudad: clientes habituales de compra diaria, clientes pidiendo “la” especialidad de la casa entre conversaciones que imaginábamos, ante mi escaso por no decir nulo portugués, interesantísimas y en las que hubiésemos deseado poder participar!
En fin. Un café por el que pasa la vida misma de la ciudad. Con sus personajes y particularidades típicas. Donde uno puede apreciar el ritmo de vida de la ciudad y donde uno puede descubrir costumbres, modas, modismos.
Qué placer fue sentarme a disfrutar del café y admirar esas escenas como queriendo retenerlas en mi memoria!

Si se está en el Café do Bolhao no se puede dejar de cruzar la calle y adentrarse en el Mercado homónimo.


¿Qué puedo decir yo que amo los mercados? Que este entra en “mi” lista de mercados!
En él se respira nostalgia, como si el tiempo se hubiese detenido allá lejos y hace tiempo.
Los vendedores, repartidos en una superficie inmensa, exponen  frutas y verduras como si para ellos nunca hubiese pasado el tiempo. Acá no hay tecnologías, ni celulares de última generación. Acá se habla entre puesto y puesto así esté al lado o en la otra punta!
A las frutas y verduras se suman puestos de artesanías y lugares donde probar algunas delicias típicas de la ciudad. Obviamente miré puesto por puesto. Compré (como no podía ser de otra forma) y probé algo también. Siempre hay una excusa para un tentempié!

Saliendo del Mercado hay dos reductos de venta de delicatesen portuguesas en las que, como se imaginarán, tuve que entrar: “Comer e chorar por mais” sobre la misma calle, o su vecina  de enfrente  “A Perola do Bolhao”. Sardinas, quesos, vinos. Lo que quieras. Made in Portugal por supuesto!



Caminando sobre la misma calle y al llegar a la esquina uno se adentra en la elegante y concurrida Rúa Santa Catarina con sus tiendas de primeras marcas que se mezclan en perfecta sintonía con una infinidad de tiendas de souvenirs. Caminar por la Rúa Santa Catarina es conocer otra cara de la ciudad!



Sobre sus veredas: el famoso Café Majestic. Elegante. Glorioso. Con sus mozos de camisa blanca y moño negro. De años. Acá los turistas, van en busca de la fama de este local y la foto obviamente, son mayoría!
En nuestro caso seguimos de largo. Solemos escaparle a los lugares taaan turísticos, pero obviamente no nos resistimos a la foto de rigor! Debíamos dejar constancia que lo habíamos visitado!

Nuestro próximo destino nos esperaba. El Palacio de la Bolsa de Comercio. Doy fé. No se puede decir que se ha visitado Porto sino se hace tiempo para visitarlo. 



Previa confirmación de horarios y disponibilidad de visitas guiadas por idioma (que recomiendo chequear con anticipación) nos adentramos en su interior que a cada paso nos cautivó y nos llenó de admiración, especialmente cuando se abrieron las puertas del Salón Árabe, inspirado en La Alhambra, que deja sin palabras hasta al más viajado de todos los turistas.


Ya estábamos listos, después de tanto recorrido por tierra para hacerlo por agua y ver la ciudad desde otra perspectiva! 



Nuestra próxima parada fue uno de los tantos puestos turísticos sobre la rivera del río para comprar los tickets para la tan esperada  excursión  de navegación por el Tajo y la visita a las Bodegas de Porto.

Esta excursión combinada (río y bodegas) incluye además degustación del famoso vino  en alguna de las tantas bodegas que se encuentran en la otra costa del río en Vila Nova da Gaia, la hermana ciudad de Porto.
En nuestro caso a falta de una fueron 3 las bodegas que visitamos, emborrachándonos de vino y sabor!




La excursión, nos mostró una visión distinta de la ciudad desde el agua, al mismo tiempo que nos permitió disfrutar de las estructuras de los cinco puentes que se alzan sobre el río uniendo las dos orillas. El más famoso, el Puente Luis I. El cual también cruzamos a pie! 






Con la excursión por el Tajo tachamos el último punto de los lugares a visitar en esta ciudad. Y como todo concluye al fin, también llegó al fin nuestro recorrido por Porto.
Sentí nostalgia de dejarla atrás con cada paso que daba camino a la estación de ómnibus, mientras arrastraba mi valija después de que una de sus ruedas fuera atrapada por las vías del tranvía...Sí, en ese momento odié el tranvía que tan fotogénico me había parecido antes...!!!!
Sabía que quedaban muchos kilómetros por recorrer en este país y que seguramente nuevas sorpresas se sucederían. Pero en mí sucumbía, supongo que por nostalgia, la pelea entre el viejo conocido y el nuevo por conocer.

Volví la vista para mirar cada azulejo en el camino. Paré para tocarlo. Tomé el último café con el último bocado dulce en el Café do Bolhao y subí al ómnibus con destino a Coimbra: nuestra próxima parada! 
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2 comentarios:

  1. Divino recorrido Ale!! Po dónde andarás ahora?! Buen viaje!

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    1. Hola Vero!!! Gracias por pasar por acá! Ahora ya de regreso!!!! Salvador me dejó enamorada... ya iré contando por acá! Besos y buena semana!

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