Brasil: Salvador de Bahía I

8.6.16





Siempre que viajo me gusta hacerlo acompañada de buena lectura para los momentos, que generalmente suelen ser pocos, de ocio. Y habitualmente trato de elegir un autor del país al que viajo o que la historia transcurra en el lugar.
En este caso, recomendación mediante de un querido amigo, partí rumbo a Salvador de Bahia con “La desaparición de la virgen” de Jorge Amado bajo el brazo.




Y la recomendación no pudo haber sido mejor. De alguna forma el relato expandió más allá de lo imaginado el cúmulo de sensaciones  que despertó en mi Salvador, ciudad que me enamoró de principio a fin y que,  como buen hijo de esta ciudad que supo ser Amado, no podía describir mejor. 

"... En el regazo del golf, en la brisa de la península, plantada en la montaña, se eleva la ciudad de Bahía, cuyo nombre completo es Ciudad del Salvador de Bahía de Todos los Santos, enaltecida por griegos y troyanos, exaltada en prosa y verso, capital general de Africa, situada en el oriente del mundo, en la ruta de las Indias y la China, en el meridiano del Caribe, gorda de oro y plata, perfumada de pimienta y romero, puerto del misterio, faro del entendimiento..."

La llegada a Salvador, en compañía de mi querida amiga Marce, fue después de una larga noche sin dormir, que comenzó con cena previa a la llegada al aeropuerto y escala mediante en San Pablo.
Tras instalamos en el hotel (edificio que supo ser un convento carmelita construido en el año 1592) ubicado en el centro histórico de Salvador, el famoso Pelourinho, nos bañamos, nos cambiamos y en menos de media hora estábamos caminando por el empedrado de esta ciudad calurosa, húmeda, incansable. Con solo ver lo que nos esperaba el cansancio había quedado atrás!





El Pelourinho es la parte más importante del centro histórico de Salvador e incluye el conjunto de típicas construcciones de estilo colonial portugués, consideradas verdaderas reliquias arquitectónicas, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en 1985. Su nombre deriva de la presencia en este espacio de un pilar de piedra, símbolo en la Metrópoli de justicia y de autonomía municipal, pero que en aquellos entonces la Colonia se transformaría en instrumento de discriminación y tortura.

El casco viejo o centro histórico de Salvador preserva millares de casonas de los siglos XVI, XVII y XVIII y está dividido en tres áreas principales: la plaza Municipal hasta el Largo de São Francisco, el Pelourinho y el Largo do Carmo.


Primera recomendación: Salvador es ciudad de terreno escarpado para lo cual lo recomendable es contar con buenas zapatillas. Atrás, al menos en mi caso, quedan los tacos, plataformas u ojotas!

Caminar por las calles permitidas, señalizadas en cualquier mapa que te entregan con solo registarte en el Hotel, es perderse en la mezcla más absoluta de colores, aromas y sonidos.
Nuestro andar empezó con una caminata por el Largo de Carmo, sobre el cual se encuentra el Convento do Carmo donde nos alojamos, para descubrir el barrio que sería nuestro hogar durante los 3 días que estaríamos en esta ciudad. A su lado la Iglesia de la Orden Tercera de Nuestra Señora del Carmen fue una de las primeras paradas recomendada. 





La caminata nos llevó de ahí al Pelhourino propiamente dicho con la famosa Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de los Negros y la Fundación Casa de Jorge Amado tan característica con sus paredes de color azul y ventanas blancas. 




Sobre la misma plaza se encuentra el lugar en el que Michael Jackson filmó parte del video para su conocida canción "The don´t care about us" . Una gigantografía con su retrato da cuenta de esto.Y aquí y allá uno puede escuchar sonar la canción!



Si hay algo que recomiendo es asistir los domingos a la misa de 9:00 hs la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de los Negros. No se trata de ser católico o no y de si uno suele ir a misa o no. Simplemente se trata de vivir un espectáculo en si mismo, tan distante del espíritu de las celebraciones religiosas por estos lados. 
Aclaración aparte: el comienzo suele ser no muy puntual pero uno se entretiene viendo llegar a lo lugareños, mientras se saludan y se ponen al día de sus vida... según podíamos adivinar! 

Hablando de iglesias, la Iglesia y Convento de San Francisco, situado frente al Largo Terreiro de Jesus que uno en la otra punta con la Basílica Catedral, deja con la boca abierta con solo entrar y uno debe sentarse antes de caer desmayado ante tanta belleza. 






Ochocientos kilos en láminas de oro recubren sus paredes y techos en la muestra más acabada y perfecta del barroco portugués.
Es imposible desmenuzar su decoración. Se necesitarían días y días para poder hacerlo! Nosotros entramos más de una vez, en distintas horas del día y hasta fuimos invitadas por los monjes a participar de un agape en la sacristía del lugar junto a fieles que nos miraban como extrañados ante la presencia de sus gringas extranjeras! 

De ahí a su vecina Tercera Orden Secular de San Francisco es cuestión de unos pocos pasos. En estilo plateresco es más simple pero no por eso menos hermosa y su resabio portugués está presente en los miles de cerámicos que se encuentran por doquier. Por unos pocos reales, a voluntad, uno puede recorrer su interior y descubrir su historia y pasado. 





Aprovechamos también para visitar la Iglesia de San Pedro de los Clérigos sobre la plaza principal.





y tomar fotografías de la Basílica Catedral desde su exterior ya que por trabajos de restauración no es posible visitar su interior. Dicen por ahí que siempre hay que dejar algo que nos permita volver! Y la Basílica Catedral lo será en este caso!


Hablando de influencia portuguesa, la misma también está en el elevador Lacerda que, como el Elevador de Santa Justa en Portugal, conecta la parte alta con la parte baja de la ciudad.  



Desde la parte alta se puede tener una de las mejores vistas del atardecer sobre la Bahía de todos los Santos que, en nuestro caso, nos convocó una y otra vez mientras duró la estancia en esta ciudad. 



Tomar el elevador tiene un costo de 30 centavos de real. En nuestro caso lo tomamos para llegar al Mercado Modelo donde, regateo mediante, uno puedo comprar productos y artesanías típicas de la región. Se llevan los laureles manteles, repasadores, caminos, blusas y vestidos en el más puro de los blancos con los bordados y calados típicos de la región. 
En nuestro caso (confesión mediante de que nos encantan los mercados y el regateo!) salimos cargadas con bolsas que delataban el paso por el mercado y como si esto fuera poco vestidas de bahianas!!! Así nos vio Salvador recorrer sus calles mientras los piropos y comentarios nos alegraban el resto del día!


Desde el Mercado Modelo tomamos el colectivo para recorrer los 8 km que nos separaban de otro de los íconos de esta ciudad que no podíamos dejar de visitar, la Basílica de Nuestro Señor del Bonfim, famosa por las cintas con deseos que cubren su reja haciendo que la misma se convierta en una pared multicolor que se mueve al son del viento.
Llegamos acá un mediodía de domingo (sin haberlo planeado)  para ser parte del fin de la misa de mediamañana, que más parecía una fiesta de cumpleaños que una misa a la cual estamos, al menos en nuestro país, acostumbrados!
Los cantos, los aplausos, la euforia, como ya habíamos comprobando son una constante mientras uno queda como envuelto y absorto en una especie de éxtasis imposible de describir! 







Queda más por caminar, recorrer y mostrar de esta ciudad que supo ser la primera capital del Brasil... Pero esto ha sido todo por hoy!
Nos vemos pronto!


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2 comentarios:

  1. Que belleza Ale, me encanto la sonrisa de la mujer en la primer foto, tan alegre, tan sentida!

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    1. Gracias Mica!! Tanto tiempo... te escribí por mail pero no sé si lo habrás recibido. Espero que estes bien!! Beso grande!

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© ALMA CALMA Maira Gall.