Cupcake brownies con quinotos

20.10.16


Si hay algo que me regaló mi "Alma Calma" es una cantidad inimaginable de amigos cibernéticos que, por sobre todas las cosas, rebozan generosidad. 
Pareciera increíble que simplemente por compartir un gusto y en mi caso un "vicio" como es la cocina y por ende la comida, uno vaya entablando lazos que en mi caso hubiese creído impensables.

Esos amigos cibernéticos a los que me refiero me han alentado, me han ayudado a superarme, me han hecho partícipes de sus vidas, de sus historias, me han compartido el resultado de poner en práctica mis recetas, me han pedido consejo o ideas... y me han dado los suyos. 

Hay otros que han cocinado especialmente para mí, como Susana Gimenez (mi fama no llegó a tanto para que sea Su, la del teléfono y los Susanos, quien me contacte), pero esta Su de la que hablo, es la generosidad y el cariño personificado. Podrían creerme si les digo que me escribió especialmente para decirme que tiene mermelada de naranjas (una de mis preferidas) y cascaritas abrillantadas guardadas para mí? Con Su no nos conocemos, pero puedo pecirles que la siento cercana, casi como una madre, una amiga.  

Así como Su, también está mi amigo, que más de uno de ustedes debe conocer, Gluten Morgen. Aunque para mí es el "Rey de la masa madre".
Fue el quien de la nada me escribió un día para regalarme uno de sus panes.  Y no solo eso, acortó distancias entre su domicilio y el mío para acercármelo. ¿Pueden creerlo?
Yo feliz con mi pan de masa madre, casi como niña con juguete nuevo, con el que partí en la valija (sí leen bien) rumbo a Catamarca. Obviamente Gluten Morgen recibió las consabidas fotos sacadas a los pies de los cerros mientras disfrutábamos de un delicioso asado en casa de mi querida amiga Marcela!


No me digan que no merecen por todo esto estar en mi lista de amigos, ya casi no cibernéticos. 

Entre esos amigos cibernéticos que siempre me alientan a seguir adelante también está Gabriela.

Un día, en el que compartí mi receta de panacotta y quinotos en almíbar y hablando sobre las pocas recetas que hay donde el fruto en cuestión sea protagonista me dijo (textuales palabras): "Si tenés quinotos en almíbar, una combinación buenísima de autoría es hacer brownies bien chocolatosos y colocar un quinoto en almíbar cada tanto, como para que cada brownie tenga uno en el centro una vez que los cortas. La combinación del chocolate y el sabor del quinoto queda buenísimo".

Y su sugerencia quedó ahí, como flotando...
Y cada tanto se apoderaba de mí al mirar el frasco con quinotos en almíbar que me había traído del campo preparados por mamá.
Como pasa con todas las cosas, finalmente llegó el día y me decidí. Y como no pude con mi genio, a la receta compartida con tanta generosidad, le dí mi toque personal: convertir la preparación de brownies en un cupacake, al que luego agregue crema chantilly para decorar y más quinotos.

¿El resultado? Simplemente espectacular!
Como para que tengas una idea: la humedad del brownie en su punto justo convertida en cupcake. El sabor del chocolate y el quinoto juntos. Y la suavidad de la crema para aquellos que no son mejores amigos con el quinoto.

En casa captó adeptos y sumó aplausos. Los mismo aplausos con los que hoy quiero homenajear a Gabriela quien compartió conmigo sus secretos de cocina!



Hasta pronto y buen jueves para todos!

Receta 

Ingredientes

  • 100 grs. manteca
  • 175 grs. azúcar 
  • 75 grs. azúcar mascabado 
  • 125 grs. chocolate semiamargo
  • 1 cucharada sopera de miel 
  • 2 huevos 
  • 1 cucharadita de té esencia de vainilla
  • 100 grs. harina
  • 2 cucharadas soperas cacao amargo
  • 1/2 cucharada de te de polvo de hornear
  • 36 quinotos en almibar

Preparación

  1. Enmantecar la base de los moldes de cupcakes y colocar los pirotines.
  2. Precalentar el horno a 180ºC. 
  3. Poner la manteca, los dos tipos de azúcar, chocolate semiamargo y miel en una olla y calentarlo a fuego lento, removiendo constantemente, hasta que todo esté bien mezclado y se logre una preparación suave. Retirar del fuego y dejar enfriar. 
  4. Batir los huevos con la esencia de vainilla hasta que estén espumosos. Agregar la preparación de chocolate e incorporar con espátula. 
  5. Tamizar la harina con el cacao y el polvo de hornear y, poco a poco, incorporar a la preparación anterior. 
  6. Verter la mezcla en los moldes previamente preparados y llenar hasta la mitad. Hundir en cada molde un quinoto en almibar (sin jugo).
  7. Llevar al horno por 15´-20´ hasta que la parte superior esté dorada y el borde se empiece a separar del molde. En este momento, la parte interior está todavía bastante húmeda y blanda al tacto. 
  8. Retirar del horno. Dejar que se enfríe por completo. Decorar con un copete de crema chantilly y un quinoto en almíbar. 
  9. Nota: rinde aproximadamente 18 cupcakes



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2 comentarios:

  1. No se puede creer la humedad de esos cupcakes.Hoy Hoy Hoy !in falta los hago ,los quinotos ya los tengo .Gracias Ale !

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    1. Hola Clau!! Exitos con la receta! Espero que te salga rica y la disfrutes! Cariños

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