Batido de sandía y banana

11.12.17


Catamarca, ya lo dije varias veces, suele ser agresiva en verano. Calor? Mucho! Viento? Mucho más! Combinación explosiva si las hay, al menos para quienes, como yo, preferimos el frío, los días de lluvias encantadoras y la brisa suave del verano sobre la cara. 
Pero así como la ciudad es agobiante, las villas veraniegas a donde solemos escaparnos cuanto fin de semana podemos y próximas a la ciudad son el paraíso terrenal donde disfrutar sin necesidad de reloj los días del acérrimo verano catamarqueño.  




Así, la aridez de la ciudad queda olvidada por el verde de la vegetación, los atardeceres de "camperita de verano" sobre los hombros y la magnificencia de un paisaje casi virgen, imponente, donde el silencio es amo y señor de los cerros.

Un vecino aquí, otro más allá. 
El tiempo, que pareciera haberse detenido vaya uno a saber cuando. Un tiempo que no sabe de señal de celular ni de shoppings cercanos, pero sí de asados que comienzan al mediodía y terminan sin horario bien entrada la noche. 
Un tiempo donde los silencios son sagrados y los brindis entre amigos obligados. 

Y así fue que, escapando de mi enemigo número uno en esta ciudad, llegamos a "Las Burras", la finca de un querido amigo de mi media naranja.
Con solo salir de la ciudad el verde dice presente. Las villas de "El Rodeo" y "Las Juntas" se suceden y el río acompaña casi todo el camino, zigzagueante aquí y allá, para en un momento dejar atrás el asfalto y seguir la huella del camino de tierra y al borde de la cornisa, hasta uno de los lugares más lindos de esta tierra.


Se abre la tranquera y el folckore, con música y letra, dice presente. 
La mesa, en la galería del rancho de adobe más encantador que puedan imaginarse, enseguida se arma bajo una premisa no dicha pero conocida por todos: los invitados se sientan mirando el paisaje, la espalda solo se le da a las tres paredes que protegen del sol!
El asado, menú infaltable, es tarea del dueño de casa que si hay algo de lo que entiende dejenme decirles es de asados... y suelo ser yo, como queriendo pagar tanta hospitalidad quien cae con algo dulce. 

Esta vez no lo dudé dos veces. 
Tenía que preparar una de las recetas con las que iba a participar de una nueva edición de Revista Jengibre (que sino la viste aún te recomiendo que no dejes de mirarla... llena de recetas para la navidad y el verano, es imperdible!) y me acordé que nuestro querido amigo tiene el aparador con la vajilla, que otrora fuera de su madre, más linda que se puedan imaginar...! Mataba dos pájaros de un tiro... preparaba el batido y sacaba fotos! 


Y así fue como este batido de sandía y banana (las sandías por estas latitudes con imperdibles!) nos terminó refrescando la tarde, mientras se mezclaba con algún mate por aquí y alguna blondie de pasta de avellanas y sal marina por allá. 

Gracias querido Guille por tanta hospitalidad hoy y siempre!!!

Con ustedes la receta:

Receta

Ingredientes:

  • 1 kg. de sandía
  • 1 banana
  • 100 grs. de azúcar
  • 100 cc de agua
  • 200 grs. yogurt natural

Preparación:

  1. Colocar el azúcar y el agua en una cacerola y llevar al fuego hasta lograr un almibar rubio. Dejar enfriar.
  2. Retirar las semillas y la cáscara de la sandía.
  3. Colocar en la licuadora la banana cortada en trozos, la sandía y el almíbar. Procesar hasta lograr un licuado espeso. Reservar en la heladera para servir bien frío.
  4. Batir el yogurt para que tome una consistencia ligera.
  5. Servir el licuado en vasos (pasando previamente por la licuadora) y agregar el yogurt por arriba. 

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2 comentarios:

  1. Me encanta esto Ale!! Los quiero! me alegra leerte SIEMPRE ♥♥♥

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    1. Micaaaaa linda!!!!!! Un beso enorme de nosotros tres (Miguel, Roque y yo!!!) También te queremos y te esperamos por acá cuando quieras!!!!

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Me encantaría poder leer tus comentarios.....

© ALMA CALMA Maira Gall.