Isla Flotante

29.1.18


 Isla flotante es en mi caso un viaje en el tiempo y a la infancia. 
A almuerzos en casa de mi tía Tita como todos en el pueblo la conocen, aunque su nombre verdadero es (no me digan que no es de película!) Sara Catalina y donde este postre hacía acto de presencia, creo, que muy seguido... O daba la casualidad de que cada vez que me tocaba almorzar ahí había Isla flotante? 



Quedarme a almorzar en su casa pre o post colegio, porque por algún motivo no podía regresar al campo, era el plan perfecto siempre que hubiese isla flotante y galletitas con queso para la hora del té al volver del colegio. 

Recuerdo como si fuera hoy la fuente, sobre la mesa de la cocina, de esa salsa amarilla rebozando de bolas blancas de merengue. 
Muchos, muchísimos años pasaron desde esos tiempos, tantos que no me atrevo a decir cuantos, pero en todo este tiempo nunca volví a comer Isla flotante... hasta ahora.
Por esas cosas de la vida de un día para el otro se me ocurrió que quería volver a comer este postre y entonces no paré hasta prepararlo.




Busqué recetas aquí y allá, aunque ahora que lo pienso debería haberle pedido a mi tía la que ella solía preparar. Estoy segura que debe tener otro sabor.

Pero la finalmente elegida no me decepcionó.

Por el contrario, con cada bocado volví a recordar la alegría y la falta de preocupaciones de esos tiempos.
El portafolio marrón con el que iba al colegio apoyado sobre alguna silla con sus cuadernos forrados en papel araña o a lunares mientras devoraba (siempre fui gordita de alma!) la Isla florante.
El aroma que llegaba desde la panadería de los Mansilla, vecinos de mi tía y autores de las mejores galletas del pueblo que depositaban en unos canastos gigantes de madera con patas y elevados sobre el suelo.
Los deberes del colegio que haciamos sentados, post té con galletitas Criollitas, en la mesa del comedor donde todo el protagonismo se lo llevaba la vitrina, rebozante de copas y vajilla, sobre una de las esquinas.
O las tardes de budín hamburgues repleto de trozos de chocolate y nueces.. pero eso es ya parte de otra historia y otra receta. Porque uno de los pocos lugares donde comí budín hamburgues en mi vida al igual que la lista flotante, es en la casa de mi tía Tita.

Flashes y recuerdos de una infancia dulce... pero por sobre todo feliz!

Nos vemos pronto!

Receta 

Ingredientes 


  • 1 lt. de leche
  • 6 claras 
  • 400 grs. de azúcar 
  • 1 cuch. esencia de vainilla 
  • 6 yemas
  • 200 grs. de azúcar 
  • 30 grs. almidón de maíz

Preparación

  1. Preparar un merengue batiendo las claras a punto de nieve junto con el azúcar hasta que esté bien firme y brillante. 
  2. Verter la leche en una olla baja y de boca ancha. Llevar al fuego hasta hervir. Bajar la temperatura e incorpore por cucharas el merengue. Cocinar de ambos lados 1´, dando vuelta, con la ayuda de un espátula o cuchara. Retirar de la leche y apoyar sobre un repasador limpio para escurrir. 
  3. Mientras tanto colar la leche en la que se cocinó el merengue. Medir solo 600 cm3. 
  4. Batir las yemas con 200 grs. de azúcar, incorporar el almidón de maíz y verter la leche hirviendo. 
  5. Llevar a fuego mínimo revolviendo constantemente con cucharada de madera hasta que espese, cuidando de que no hierba para que no se corte. 
  6. Enfriar rápidamente sumergiendo en un baño de María inverso. Perfumar la crema con esencia de vainilla. 
  7. Cuando esté fría colocar en una fuente o distribuir en compoteras o platos hondos individuales. Colocar los huevos sobre la salsa de vainilla y decorar con caramelo. 
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1 comentario:

  1. La isla flotante es mi postre preferido de la infancia!
    Que lindas foto Ale, me diste ganas de pedirle a mamá como cuando tenia ocho años! jaja

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© ALMA CALMA Maira Gall.