Dulce de membrillo

19.2.18


Desde que llegue a tierra catamarqueña hace poco más de un año esperaba ansiosa que llegue febrero para ser parte de la tradición y los "secretos" de la producción del dulce de membrillo. 
La villa veraniega de El Rodeo es, además de fotogénica y un oasis en medio del calor citadino, frondosa en membrillos y cada hijo de vecino o mejor dicho cada vecino, cuenta en su jardín con varios, o al menos unos pocos, árboles del preciado fruto. 

Cada familia suele hacer, en el peor de los casos, la producción de dulce de forma tal de que alcance para todo el año. Acá este dulce no se compra en el supermercado o en el almacén de la esquina. Estaríamos hablando casi de un sacrilegio! Si se es catamarqueño de pura cepa el dulce de membrillo se hace en casa. 
Hacer el dulce es casi una tradición familiar, parte de las actividades del verano y es casi un programa en si mismo. 

Al principio puede llamar la atención el color. El dulce de membrillo casero es más o menos dorado, pero nunca el habitual color "ladrillo" de la góndola del supermercado. Cien por ciento natural, cien por ciento casero! Sin aditivos. Solo fruta y azúcar. 

La producción en cantidad requiere organización, trabajo en equipo, asignación de tareas y responsabilidades y empezar la jornada ni bien despuntado el día!

Así llegué en un domingo nublado y neblinoso de febrero a El Rodeo a la casa de verano de la querida familia Fraguas! 

Temprano (para domingo y día de producción de poca cantidad) ya habían descargado la leña y prendido el fuego allá arriba en la loma del terreno, donde el horno de barro lleva cerca de 80 años en pie, tantos como los años de la casa de adobe. 
Las tareas estaban asignadas con anticipación para que se sucedieran en armonía y pudiésemos mantener el ritmo de producción! 

Los membrillos, 80, estaban recolectados y contados. Por delante solo el trabajo de convertirlos en dulce.
Lavarlos y cortarlos a la mitad es el primer paso. Y de ahí a la paila con agua ya hirviendo es cuestión de segundos. El objetivo? Cocinarlos por tandas, hasta que estén tiernos.




Mi media naranja, y como único hombre del grupo, era el encargado de mantener el fuego vivo y la leña próxima. 



Alcanzado el punto de cocción de los membrillos, Cecilia y yo entrabamos en acción!
Sentadas bajo uno de los nogales del jardín y a cada lado del cedazo éramos las responsables de sacar la pulpa a la fruta con uno de los primeros desafíos del día: no quemarnos en el intento!! 
De la fruta solo queda de este lado del cedazo el corazón y la piel. 




Se requiere paciencia, pero la buena charla y la música de fondo que no era otra que el canto de los pájaros y el ruido del viento entre las ramas de los árboles ayudaban a amenizar. 
Tampoco es cuestión de desconcentrarse. 
Cada tanto llegaban los mates con las rosquillas recién salidas del horno del Rubio Sosa (yo no lo conozco al tal Rubio, aunque supongo que lo de rubio hará alusión a su tez o color de cabello), pero lo que sí sé es que él es el dueño de una de las pocas panaderías del lugar!). 

La Lucky o, pongámosle glamour a esta historia por favor!, la Lucrecia de Arzuaga según reza su DNI y reina madre quien casi nació en esta casa y en estos pagos cuando allá lejos y hace tiempo su familia adquirió el terreno para escaparle a los tórridos veranos santiagueños y pasarlos en el verde catamarqueño, daba el visto bueno a cada paso o hacia los comentarios pertinentes para que la producción no deje de llevar su sello e impronta. Es decir, aunque no participaba propiamente de las tareas, no podía dejar de acotar como quien no quiere la cosa... 



Entre mate, charla y las rosquillas del Rubio Sosa, las pailadas de membrillo cocido iban pasando por el cedazo, para entonces y habiendo terminado con la cocción de la fruta, empezar con la producción del dulce propiamente dicha. 
Entonces ya limpia la paila y reservado el jugo de cocción de la fruta para la posterior jalea, llega el momento de estar mas cerca del dulce. 



En la paila y por tandas, se empiezan a poner iguales volúmenes (no peso) de pulpa de membrillo y azúcar. Y entonces sí nuevamente al fuego revolviendo desde el centro constantemente. 
En este momento se requiere fuerza, persistencia y muy recomendable tener los brazos y las piernas cubiertas. Al momento de alcanzar el punto de hervor el dulce empieza a saltar a borbotones hacia todos lados. 
El punto? Según dicen o al menos la receta de los Fraguas-De Arzuaga reza: desde el primer hervor, seguir revolviendo por 10´más hasta que el dulce se empieza a desprender de los bordes y el fondo. 

En ese momento solo hay que sacarlo del fuego y revolver por 2´o 3´ para bajarle la temperatura al dulce y de ahí todo listo para colocarlo en los moldes plásticos. Listos para dejar orear y guardar para disfrutar a lo largo del año.



Para el momento en que el dulce estaba listado una llovizna empezó a caer y al grito de "la comida ya está lista" bajamos para almorzar.
El menú? Como no podía ser de otra forma regado de membrillos aquí y allá: matambre de cerdo arrollado con papas al horno (para chuparse los dedos y mojar el pan en la salsa!), membrillos con morcilla como segunda guarnición y membrillos al malbec con crema batida para terminar y dar lugar al café.
La sobremesa se extendió y como sin querer se unió con el mate y más rosquillas del Rubio Sosa mientras en la única radio cuya señal llega a El Rodeo se llevaba a cabo el sorteo de los números del bingo, pero en el interín y bajo una lluvia constante, volvimos a subir para encender nuevamente el fuego y preparar con el jugo de cocción de los membrillos, la jalea, pero esa es otra historia y otra receta también.

Mientras tanto volvimos a bajar a la ciudad oliendo a humo, pero felices como perdices con nuestros dulces bajo el brazo esperando que vuelva a llegar febrero para repetir de ahora en más la tradición. Están todos invitados!

Hasta pronto!

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5 comentarios:

  1. Ale, me muero de emoción con todo el proceso, que hermosa experiencia!
    Aun tengo mi membrillo guardado! Gracias por compartir esta experiencia.
    Besos a la familia!!

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    1. Mica, te espero para que te sumes en febrero 2018!!!!! y te llevas producción para tu escuela!!!!
      Beso enorme!!!!! Te queremos y extrañamos!!!!

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  2. Anónimo21.2.18

    Qué hermoso post Ale! Lo leí más de una vez porque realmente me llenó el alma y el corazón! Ver esas fotos taaaan lindas, esos árboles de membrillos, el hornito de barro y esas manos trabajadoras haciendo un dulce tan rico, de un color original más lindo que el que compramos en cualquier supermercado... Gracias, mil gracias por regalarnos este hermoso relato, contado como solamente vos sabés hacerlo y encima con receta!
    La última fotografía, la de la llovizna con los árboles frutales y ese verdor de fondo es un regalo extra de la naturaleza!
    ¡VIVA CATAMARCA!
    Un beso
    Ana

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    1. Ana!!! Gracias por tan lindas palabras.... me hiciste emocionar.... La última fotografía encierra también me encanta porque para mí los días así tienen un significado especial, los encuentro totalmente inpiradores....
      Gracias nuevamente y Catamarca y yo te esperamos cuando gustes!!!!!!
      Beso,
      Ale

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  3. Anónimo20.3.18

    Hermosa historia!!!

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Me encantaría poder leer tus comentarios.....

© ALMA CALMA Maira Gall.